Conviene
recordar que, los Colegios de Arquitectos son corporaciones de derecho público que gozan
de plena autonomía en su organización y que
se
financian, con las aportaciones económicas de los arquitectos que se hayan
incorporado a ellos.
Los
Colegios de Arquitectos de España
creados en 1929 y su Consejo
Superior (1931), tienen personalidad jurídica propia y sus fines son,
básicamente, procurar el perfeccionamiento del ejercicio profesional, ordenarlo
en el marco de la Leyes, velar por la observancia de la deontología
profesional y representar y defender los
intereses generales de los arquitectos.
¿Que estructura organizativa necesitamos?
Durante 50 años fueron suficientes 6 Colegios de
Arquitectos para gestionar una obra
urbanística y arquitectónica enorme y
llevar a cabo iniciativas de grandes
frutos para la sociedad española y para
los arquitectos. En el último tercio del siglo XX, casi en paralelo con
las transformaciones habidas en las Estructuras de Estado, los colegios de arquitectos
con una falta de previsión absoluta y cegados por la burbuja inmobiliaria reconvirtieron en muchos casos las
delegaciones en colegios y donde había dos COA’s
ahora hay ocho, además de un consejo con el consiguiente aumento
desproporcionado de gastos, y en definitiva todo ello para dar el mismo
servicio.
En 2015 tenemos
ya, 26 Colegios de Arquitectos
(algunos con menos de 15 años de antigüedad),1 Consejo Autonómico y el CSCAE.
La
precariedad de la profesión es mayúscula: Arquitectos que cierran y ponen a la
venta sus estudios; arquitectos que adelantan su jubilación; jóvenes arquitectos que no se colegian si se
quedan en España y subsisten con otra
actividad; arquitectos que emigran en busca de oportunidades… Bastantes años,
ya, de degradación de la profesión, no han sido suficientes, al parecer, para
que los colegios y el CSCAE se replanteen la estructura asociativa de los arquitectos,
replanteamiento éste, imprescindible
para la supervivencia de nuestros colegios profesionales.
No podemos seguir así: estructuras
organizativas enormes, 26 Decanos con sus Juntas de Gobierno, sedes colegiales
costosísimas, estatutos limitativos, duplicidades de administraciones colegiales,
cuotas elevadísimas, el capital ahorrado por los arquitectos durante años evaporándose en gastos corrientes incompresibles…¿instituciones
inútiles? … o … ¿estructuras
insostenibles?
El
gobierno de la nación, con 17 autonomías y sus correspondientes circunstancias
de despilfarro sistemático en las Administraciones Públicas, resuelve los
problemas contables con subidas brutales de impuestos…” porque no hay otro
remedio” (dicen ellos)… que pagamos entre todos… pero… ¿Quién va a financiar nuestros colegios de arquitectos? ¿A qué gastos vamos a meter la tijera los
Arquitectos?
Los
Colegios de Arquitectos y su Consejo Superior NO son prescindibles en una sociedad moderna y organizada y SI son (o deberían ser) garantía del
buen ejercicio profesional. El futuro es
posible dando un vuelco a nuestra estructura asociativa, con atrevimiento,
creatividad y decisión. Necesitamos revisar nuestros estatutos para tener
colegios de arquitectos ágiles,
flexibles, reducidos y eficientes.
Seamos resolutivos y reduzcamos nuestras estructuras....
La RENOVACIÓN Es POSIBLE.
Marisa
Aranguren de Milicua
de REnovación otra cosa
de REnovación otra cosa
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